

| Mons. Silvano Tomasi |
Ciudad del Vaticano (Jueves, 04-03-2010, Gaudium Press) La delegación de la Santa Sede reiteró ayer su posición de que la perspectiva de los derechos humanos ofrece una "contribución positiva" para una solución definitiva de la actual crisis financiera. La posición fue manifestada por el arzobispo Mons. Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede en la ONU para la oficina de Ginebra, en plenaria por la 13ª sesión de Derechos Humanos realizada en la ciudad suiza.
Aunque algunas señales del reinicio del crecimiento y recuperación mundial parezcan visibles, la crisis continúa agravando las condiciones de millones de las personas más pobres "en su acceso a las necesidades básicas", afirmó el arzobispo. "Esta situación, por lo tanto, requiere nuevas reglas y un sistema global de gobierno que consiga garantizar una vía sostenible para el desarrollo de todos".
Entre los principales efectos de la crisis, especialmente en los más pobres, Mons. Tomasi mencionó el aumento del hambre, la desigualdad y el desempleo. El arzobispo citó la última Encíclica de Benedicto XVI, Caritas in Veritate, para decir que la economía, junto a la acción política, debería tener como base no el lucro, sino la justa redistribución de los recursos. "Igualdad y justicia son criterios esenciales para la conducción de la economía mundial", declaró.
Mons. Tomasi recordó también que la doctrina social de la Iglesia siempre persiguió el objetivo del bien común, con particular atención a los miembros más vulnerables de la sociedad. "Dando prioridad a los seres humanos, se pueden modificar las reglas que gobiernan el sistema financiero para promover 'cambios concretos' y abandonar 'los viejos hábitos de ganancia que llevaron a la crisis actual' ", concluyó.



