

Ciudad del Vaticano (Martes, 22-06-2010, Gaudium Press) La delegación vaticana "pide a este Consejo que renueve su compromiso como un inversor clave en los esfuerzos para asegurar y salvaguardar el derecho a la salud, garantizando la igualdad de acceso a medicamentos esenciales", declaró Mons. Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede en la ONU. El arzobispo y la delegación vaticana participaron de la 14ª Sesión Ordinaria del Consejo de Derechos Humanos sobre el acceso a medicamentos, ocurrida el día 8 de junio en Ginebra.
"El derecho a la salud es universalmente reconocido como un derecho fundamental", afirmó el observador vaticano al comienzo de su discurso. El prelado habló sobre la contribución de la Iglesia Católica en todo el mundo, especialmente en las partes más pobres del globo, en este sentido. Mons. Tomasi, habló sobre la labor sanitaria de la Iglesia, especialmente a través de iglesias locales, instituciones religiosas e iniciativas privadas, que actúan bajo su propia responsabilidad y en respeto a la ley de cada país - incluyendo la promoción de 5.378 hospitales, 18.088 dispensarios y clínicas, 521 casas de tratamiento de lepra y 15.448 asilos o casas para personas crónicamente enfermas o con deficiencias.
Mons. Tomasi cita en su discurso algunos detalles y hechos del Informe Especial de la 11ª Sesión del Consejo. En ambientes de baja renta y baja tecnología, además hay falta de acceso a remedios de bajo costo y herramientas de diagnóstico. Una de las razones del crecimiento de la pobreza, reflexiona, es la necesidad de pagar por planes de salud. "En países en desarrollo, los pacientes pagan ellos mismos por 50 a 90% de los remedios esenciales; casi dos billones de personas en el mundo no tienen acceso a estos medicamentos básicos".
El problema es más perceptible en lo que dice respecto a los niños. De acuerdo con el arzobispo, se cree que más de dos millones de ellos vivan con el virus VIH, mientras solamente 38% habían recibido medicamentos anti-retrovirales al final del 2008".
Por último, Mons. Tomasi pidió "mayor flexibilización para la aplicación del Acuerdo de Aspectos Relacionados al Comercio de Derechos de Propiedad Intelectual". "La comunidad internacional no consiguió alcanzar su objetivo de proveer acceso igualitario a remedios e indica la necesidad de una mayor reflexión creativa, y de acciones, en este sentido", concluyó el arzobispo.



